Historia
En 1964 Lolina abre el primer kiosko
La vida de Lolina Muñoz Tocornal cambió para siempre cuando una mañana fue a vender las golosinas que le habían sobrado durante el verano delante del Instituto de Llanes. Sacó 25 de las antiguas pesetas de las ventas y los chavales quedaron encantados. «¿Vuelves mañana Lolina?», le preguntaron varios, a lo que contestó: «Por supuesto».
En frente del instituto de Llanes, Lolina abre su primer kiosko después de pasar años dedicada a la costura y bordadura de ropa blanca. Los padres de Lolina también eran vendedores, así que la tradición familiar se impone en varias generaciones.
Lolina nació en Llanes, en 1926, y pasó casi toda su vida en la villa con residencia en dos de los barrios más emblemáticos de la capital del concejo: El Cuetu y La Moría. Estudió en el recordado colegio de las hermanas Mantilla hasta cumplir los 12 años y fue modista de academia con trabajo en Llanes y Madrid para indianos y la entonces aristocracia llanisca.
Después del éxito en el Instituto, Lolina abre su popular Kiosko en la Plaza de las Barqueras
En este lugar comenzó a vender prensa y revistas. Siento una de las primeras distribuidoras de La Nueva España en Llanes. Sus hijas, Loli y María, siguieron con el negocio hasta la actualidad.
Premio de Turismo del Ayuntamiento de Llanes
En el año 2009, el Patronato de Turismo y Comercio le concedió el Premio de Turismo Ayuntamiento de Llanes en su XIX edición.
Lolina, querida por todos
Como mujer curiosa que era, una vez que alcanzó la edad de la jubilación se convirtió en viajera infatigable y la primera en apuntarse a las excursiones colectivas que promovían el sacerdote José Antonio San Emeterio y el dinámico poíco José Ramón Rodríguez. Recorrió casi todos los países de Europa y también llegó a Egipto y Argentina. Sus hijos José Manuel, Loli y María recordaban ayer que a la vuelta de sus aventuras «la escuchábamos embelesados».
En su kiosko, Lolina jamás estableció fronteras a la hora informar a los visitantes que llegaban a la villa y nunca se le conoció un mal gesto. Sus hijos, la recordaban ayer como «una madre protectora, trabajadora, infatigable y que se desvivía para que no nos faltara de nada. Su vida es para nosotros una página abierta: una lección como madre, mujer y empresaria».